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5 pasos para convertirse en un genio de la programación

La programática es uno de los desarrollos más comentados del marketing y la comunicación en la actualidad. Este uso de la tecnología para automatizar los procesos de los medios digitales se ha convertido en la metodología dominante mediante la cual se compra y vende la publicidad digital (si no toda). Sin embargo, las oportunidades y los beneficios que aporta la programática en términos de mayor eficiencia, mejor segmentación y mayor rendimiento de las campañas no han sido disfrutados universalmente por los anunciantes que buscan adoptar este método de compra de medios.

A pesar de lo omnipresente que está la publicidad programática, también es uno de los campos más desiguales y segregados del marketing. Los que "lo entienden" desafían continuamente a sus proveedores para que ofrezcan soluciones más innovadoras, transparentes y colaborativas, mientras que otros menos avanzados se quedan al margen, sin poder entablar un diálogo constructivo.

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Lo más interesante es que esta desigualdad no suele estar relacionada con el presupuesto o el poder adquisitivo del anunciante, sino con sus conocimientos y su afán de participación. No es raro que un anunciante con conocimientos de programación gaste una fracción del presupuesto de su homólogo y, sin embargo, reciba una proporción mucho mayor de recursos.

Por suerte, convertirse en un experto en programática no es tan difícil como muchos lo hacen parecer, y no es necesario tener un conocimiento intrincado del ecosistema programático para empezar a relacionarse con más frecuencia con sus socios y obtener mejores resultados para su negocio.

Aquí tienes 5 pasos que te guiarán para convertirte en un genio de la programación:

1. Entender los datos: La piedra angular de la programación son los datos, pero no tienen ningún valor si no le proporcionan información sobre su audiencia o su campaña. Su DMP hará el trabajo pesado por usted: recopilar los datos y compilarlos en audiencias. Tu trabajo es entender lo que tienes.

2. Conocer los diferentes mecanismos de compra: Programmatic es en realidad un término general que describe la automatización de las transacciones de medios digitales a través de la tecnología. Existen múltiples formas de realizar las transacciones, siendo la más común el RTB (real-time-bidding), que automatiza un proceso de subasta sobre la base de impresiones individuales. No hay que confundir el RTB con el PMP (Private MarketPlaces) o el Programmatic Direct. Antes de empezar, hay que entender todos estos términos, ya que cada uno de ellos es un tipo de transacción de medios diferente.

3. Conocer las plataformas: En esta era digital en la que la comunicación cara a cara es poco frecuente, es fácil saltarse este paso. Pero reunirse con los proveedores de tecnología que utiliza es un paso importante para conocer mejor la programática. Cada DSP y SSP tiene un punto de vista único sobre el mercado y su propia manera de hacer las cosas. Asegúrese de que está en la misma página y de que sus objetivos están alineados.

4. Hacer muchas preguntas: No hay suficientes anunciantes que hagan preguntas a su agencia en torno a la programática, y en mi experiencia suele haber una ambición limitada por tener equipos de marketing internos formados incluso en los aspectos básicos de la programática. No tengas miedo de parecer estúpido en aras de comprender plenamente lo que está sucediendo. Y, lo que es más importante, no tenga miedo de pedir explicaciones una vez terminadas las campañas. Al fin y al cabo, usted es el cliente, así que merece entenderlo todo.

5. Pruebe, enjuague y repita: Adivine qué: incluso los vendedores más inteligentes tienen espacio para aprender y crecer. A medida que nuestro sector evoluciona, también lo hace la forma en que los consumidores responden e interactúan con sus mensajes. Dicen que hay que dedicar 1.000 horas a cualquier tema para convertirse en un experto, así que no espere que todo le salga bien a la primera. Si pruebas algo que no funciona, cámbialo y vuelve a intentarlo.

Este artículo fue escrito por Miles Pritchard y apareció originalmente en Digital Marketing Magazine

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